En el segundo evento del ciclo „Movimiento de Mujeres – Luchas Feministas en América Latina“ tuvimos el honor de conversar con tres grandes mujeres:

Lourdes Montero, socióloga de Bolivia, Jaqueline Gallegos, activista de Ecuador y Sara Lovera López, periodista de México. Compañeras de diferentes países, con diferentes realidades, unidas en este encuentro por la lucha contra la sociedad patriarcal. Las tres feministas y activistas enfatizan y profundizan la diversidad dentro de los movimientos y las perspectivas de mujeres y feministas al sintetizar y analizar los movimientos en sus respectivos países desde ángulos diversos, pero aliados.

La gran diversidad de movimientos de mujeres y feministas en América Latina se debe, entre otras, a las diferentes demandas y agendas. Lourdes Montero resume: „Esa gran variedad de movimientos tiene un significado indispensable, ya que el feminismo en los últimos 20 años ha sido esencial en la construcción de la democracia y de los avances sociales en Bolivia”. Uno de los movimientos más importantes en el país es el indígena campesino, representado por la Confederación Bartolina Sisa.
Ellas prefieren no llamarse feministas, pero desde las luchas sociales vienen reivindicando los derechos de las mujeres desde hace muchísimo tiempo. También menciona las representaciones de movimientos feministas más institucionalistas, vinculadas con las ONGs y enfatiza las nuevas energías de jóvenes feministas que se autodenominan feministas anarquistas, callejeras. Esas activistas han ampliado la agenda feminista, en cuyo centro está el derecho al aborto, el derecho a la salud sexual y reproductiva, por el ecologismo y el medio ambiente.

Jaqueline Gallegos destaca el rol importante de las mujeres: Las luchas fuertes, como la por el acceso al Aborto Legal y Seguro, que se han debatido estos últimos años en Ecuador y han sido lideradas por mujeres. Hasta hoy día, el aborto sigue estando prohibido. En México y Bolivia, todos los derechos de las mujeres están en la Constitución y en una docena de leyes excepto la del aborto: Este, como explica Sara Lovera López, “Está solamente libre hasta las 12 semanas de embarazo después de una lucha combinada entre la calle, la negociación y las alianzas.“

La herencia de la movilización histórica de las mujeres con momentos estelares como los años 20, generó diversas perspectivas y expresiones del feminismo desde hace 40 años. Esos movimientos de mujeres por la tierra urbana y rural han venido trabajando en una alianza con las mujeres en el poder: Se habla de feminismo del estado. Como explica Sara Lovera López, “Las feministas nos hemos hecho ver en distintas épocas y distintos momentos: Incidido a través del marco jurídico, a través de programas gubernamentales y de leyes.“. Mujeres que ponían en la agenda política temas que antes eran de segunda o tercera importancia ahora tienen una visibilidad importante. Hubieron momentos en los que los movimientos feministas se habían institucionalizado mucho, entre otro, a través de pactos con el estado. Las jóvenes vienen a protestar contra estas alianzas con el poder. Hay un momento de inmensa movilización de ellas que no tiene precedentes: No negociación, no relación con el estado, sino desobediencia anarquista, anticapitalista.

Las tres feministas hablan del crecimiento de la violencia doméstica y los feminicidios en el contexto de la pandemia: También hubo una pérdida del trabajo informal en el sector de comercios y de servicios. Las mujeres, bajo todas estas opresiones han sido las protagonistas de todo el trabajo de cuidado en la pandemia y de los mayores cambios sociales habidos en estos países. La pandemia ha dejado en evidencia que, a pesar de los cambios, sigue habiendo una enorme desigualdad, discriminación, maltrato a las mujeres y aumento de la violencia estructural.

Hay unas intersecciones que hay que tomar en cuenta al hablar de las discriminaciones distintas, bien como hay que buscar el aspecto estructural detrás de estas. “Una de las principales desigualdades es creer que todas somos iguales. Cuando tú crees que todas son iguales, hay un problema. Es necesario diferenciar para reconocer las desigualdades y formas de opresión distintas que existen“, nos dice Jaqueline Gallegos. Ella sintetiza la temática importante de las luchas desiguales: „Hablar de los feminismos y de las discriminaciones múltiples a las mujeres no lo podemos hacer sin entender las estructuras reales de dónde vienen. Ecuador es un país con una historia de colonización enraizada y defendida por tener una diferenciación de clases y de etnias. Detrás de la esclavización y la trata y la forma de invadir los territorios hubo siempre el discurso de un superior o un inferior. Nuestras sociedades fueron y son actualmente basadas en esta colonización en las que se estructuran: Las formas de discriminación racial tanto a las mujeres negras como a las mujeres originarias y a los pueblos empobrecidos.“

Históricamente desde las estructuras de poder y colonización, el pueblo ha sido puesto al lado, invisibilizado. Jaqueline Gallegos reclama la necesidad de visibilizarlo para llegar a cambios reales.

Las tres oradoras ofrecen perspectivas indispensables e interactúan con un público que les escucha con gran admiración e impacto. Diferencias causan luchas particulares y debemos reconocerlas y asumirlas para la construcción de las autodeterminaciones que son fundamentales. Lo que hay en común en las agendas y demandas de los movimientos feministas y de mujeres, es la agenda en relación con los derechos,  la ciudadanía,  la participación,  la no-represión y con el acceso al poder.

Agradecemos especialmente a nuestrx socix de cooperación, la Fundación Friedrich-Ebert, y por supuesto a las tres maravillosas oradoras: Lourdes Montero, Jaqueline Gallegos y Sara Lovera López.

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Redacción de Elisa Hafner.