Organizaciones de protección de los derechos de las mujeres en Alemania, Brasil y Uruguay informan.

Como vivimos en sociedades patriarcales que son profundamente marcadas por desigualdades de poder estructurales, la violencia contra las mujeres lamentablemente es un problema global. Durante la pandemia del COVID-19, ha aumentado la violencia contra las mujeres en todo el mundo, por lo cual el tema recibe bastante atención. Por eso dedicamos el tercer evento del ciclo „Movimientos de Mujeres – Luchas Feministas en América Latina“, que tuvo lugar el  18.03.2021, a ese tema.

El objetivo fue promover un intercambio entre organizaciones que defienden los derechos de las mujeres de América Latina y Alemania. Participaron cuatro activistas de los dos continentes:

Márcia Ustra Soares de Brasil, directora ejecutiva de la ONG feminista Themis Gênero Justiça e Direitos Humanos, Tamara García Sánchez de Uruguay, sindicalista feminista e integrante de la Intersocial Feminista –una articulación de organizaciones y colectivos que luchan cotidianamente por la igualdad, Friederike Strack de Alemania, socióloga y coordinadora de LARA e.V. – una oficina especializada en la lucha contra la violencia sexual hacia las mujeres y niñas, Wiebke Wildvang de Alemania, de  BIG e.V. –una iniciativa de Berlín contra la violencia hacia las mujeres. Didice Godinho Delgado del LAF hizo la moderación.

La participación de esas oradoras permitió desarrollar una perspectiva transcontinental hacia el tema y notar diferencias y similitudes entre los distintos países.

Al principio, cada una de ellas nos contó de su trabajo relacionado con la defensa de las mujeres afectadas y también nos dieron un corto resumen de la situación actual en sus países. Después se desarrolló una discusión a través de preguntas específicas. El debate se concentró en los temas violencia sexual, violencia doméstica y feminicidios o femicidios.

Un punto en el cual todas las oradoras estuvieron de acuerdo fue que la situación de las mujeres empeoró durante la pandemia. Por causa del aislamiento social, las mujeres están aún más expuestas a la violencia doméstica y el acceso a ayuda se ha complicado.
Los hogares se han convertido en cárceles para algunas mujeres durante los últimos meses, como nos contó Wiebke. Además, todas las activistas contaron que durante la pandemia fue necesario encontrar nuevas formas y estrategias para alcanzar y ayudar a las mujeres afectadas. Wiebke relató que en BIG e.V. se empezaron a concentrar en la consulta telefónica y organizaron los encuentros con las mujeres al aire libre. Tamara y Márcia destacaron que la organización de redes comunitarias y la creación de colectivos fue una manera clave para apoyar a las mujeres.

Márcia también llamó la atención para la importancia de ver el asunto con una perspectiva interseccional: el racismo estructural y las diferencias de clase están muy marcados en Brasil. Por eso es que las mujeres negras que viven mayoritariamente en las comunidades de la periferia, donde el Estado está ausente, se encuentran en situaciones todavía peores. Asimismo, Tamara mencionó que la feminización de la pobreza es un problema muy grande y que una de las herramientas para superar las desigualdades de género es ampliar la presencia de las mujeres en la política. En cuanto a Alemania, Friederike explicó que la situación de las mujeres refugiadas y discapacitadas es aún más difícil, por ejemplo porque hay pocas terapeutas especializadas en esos casos. Además, destacó que no deberían ser olvidadas las personas LGBTQ+, porque también se encuentran en posiciones marginadas.

Otro aspecto que se discutió fueron los feminicidios o femicidios y el rol de la ley para impedirlos. Todas las oradoras estuvieron de acuerdo de que la ley es importante para que los feminicidios sean reconocidos: nombrar un fenómeno significa que es posible construir estrategias contra ello. Mientras en Latinoamérica ya existen esas leyes y están vistas como un avance en la lucha contra la violencia contra las mujeres, en Alemania no hay ninguna ley que tipifique el feminicidio. Se mencionó por ejemplo la Ley Maria da Penha en Brasil que define que todos los casos de violencia doméstica e interfamiliar son crímenes, además de haber una ley específica de punición del feminicidio. En Europa existe el Convenio de Estambul, que manifiesta el deber del Estado en combatir todas las formas de violencia contra las mujeres. Por otro lado, Márcia también comentó que las leyes tienen límites. Los aspectos de la cultura y la política también necesitan ser considerados. Tamara añadió que a veces es muy difícil comprobar la violencia contra las mujeres, porque ciertos tipos de acoso están naturalizados socialmente, lo cual se necesita cambiar.

Otro punto en el debate fue el rol de la prensa. Todas las oradoras dijeron que la prensa tiene un rol significante y Wiebke y Friederike destacaron que todavía necesita mejorarse en cuanto a la sensibilidad lingüística. Un ejemplo es que cuando ocurre un feminicidio, a veces no se denomina como tal, sino que se habla de una “tragedia” o un “drama de celos”.

En la conclusión del debate, todas las activistas dijeron que es muy importante crear cooperaciones y fortalecer el intercambio y la solidaridad transnacional.

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Redacción de Lina von der Ahe (Voluntarix del LAF Berlín e.V.)